martes, septiembre 21, 2010

SOMALY MAM Y EL REGRESO DE PERSEFONE

Somaly Mam / Fugitiva del infierno
“El sacrificio de mi vida no será en vano si con él consigo salvar otras vidas”
Escapó de la esclavitud sexual en Camboya y ahora dedica todas sus fuerzas a rescatar a miles de chicas que viven lo que ella sufrió. Pero su labor va más allá, y trata de que los gobiernos del sudeste asiático se impliquen en la erradicación de la prostitución masiva que caracteriza a la región. Se enfrenta en su lucha contra el machismo de sociedades que hacen de la mujer un objeto de usar y tirar. Su historia, y la de muchas jóvenes atrapadas en la extensa red de la explotación sexual camboyana, se plasman ahora en ‘El silencio de la inocencia’, un espeluznante recorrido por el lado más oscuro del país.

Zigor Aldama

No llegó a conocer a sus padres. Antes de cumplir diez años, la habían vendido a un viejo musulmán borracho. A los doce, la violaron por primera vez. Y a los catorce concertaron su matrimonio con un hombre doce años mayor que ella que la apaleaba y abusaba de ella. Tras la muerte de éste en la guerra con Vietnam, fue revendida a un burdel en el que se convirtió en esclava sexual. Antes de la mayoría de edad había sido torturada, encarcelada y violada decenas de veces. Aun así, consiguió escapar del infierno.

Ahora, Somaly Mam (Bou Sra, Camboya, 1970), frota con fuerza su cuerpo cuando se ducha, y se rocía con cantidades ingentes de perfume. Para mitigar el olor a semen que cree que despedir. “Me siento sucia, degradada y sin redención posible”. Ya han pasado quince años desde que Mam huyó del sórdido mundo de la prostitución en Camboya, y una década desde que fundó la asociación AFESIP (Asociación para las Mujeres en Situación Precaria), con la que ha rescatado a casi 3.500 niñas que vivían una situación similar a la suya. Pero las secuelas psicológicas de una vida plagada de violencia las sentirá toda su vida. A ellas se unen ahora las amenazas de muerte que ha recibido, y que pesan también sobre su familia. La mafia que controla el gigantesco negocio de la venta de sexo en su país de origen, ha puesto precio a la cabeza de Mam. “Vivo con miedo, y es posible que me maten, pero no dejaré de luchar por la vida de esas chicas en las que me veo reflejada todos los días”. Somaly Mam pasa las noches llorando, y no hay día en el que las pesadillas no se ceben en ella.

Mam se siente más segura en la selva camboyana de la que procede, a pesar de conocer de cerca el estilo de vida occidental. Considera que el hecho de pertenecer a una minoría étnica tachada de ‘salvaje’ por la mayoría jémer de su país ha influido en su fuerte carácter. No se anda con chiquitas, consciente de que la justicia en su país no merece tal nombre. “Hace mucho tiempo disparé a un hombre que me había violado. No lo maté, pero quedó inválido. Al menos, pensé, éste ha recibido su merecido”. Ahora, sin embargo, colabora con la policía en la desarticulación de mafias dedicadas a la explotación sexual, y espera que, en el futuro, el sudeste asiático cuente con un sistema judicial similar al europeo, para que, por lo menos “no gane quien más paga al juez”. Su trabajo no es fácil, y reconoce que “hoy en día todo es más violento”.

La vida de Somaly Mam se publica condensada en 217 páginas por las que desfilan todo tipo de vejaciones y horrores, propias y ajenas. Como el caso de una niña de siete años a la que violó un grupo de hombres. “Como ella era demasiado estrecha, cogieron un cuchillo para agrandarle el orificio de la vagina”, recuerda. Mam denunció el caso. “Según los violadores la culpa era de la niña, por llevar la falda muy corta”. El juez había sido comprado y perdieron el caso”.

A pesar de la sordidez de relatos como éste, tampoco falta la esencia de la esperanza que mueve la autora del libro. Mam reconoce que ha escrito ‘El silencio de la inocencia’ (Editorial Destino) por tres poderosas razones: “para demostrar a las víctimas de la prostitución que existe una salida; para que los gobiernos del mundo se impliquen más en la lucha contra la explotación sexual; y para no tener que estar contando mi pasado una y otra vez, algo de lo que no salgo indemne”. Y es que la relación de Mam con los medios de comunicación es de amor y odio. Admite que forman una pieza fundamental para la captación de fondos para sus programas, y que son clave para que el mundo conozca la realidad, pero critica el sensacionalismo. “Algunos periodistas de comportan como buitres, y yo soy la carroña que ellos vienen a devorar para despertar la emoción de los espectadores”.

Somaly Mam es una mujer de belleza elegante. Su rostro transmite serenidad, pero la profundidad de su mirada descubre su pasado. Nos recibe con un suave apretón de manos en un céntrico hotel madrileño. Es una mujer cercana que se expresa con fluidez en jémer, francés e inglés, algo sorprendente teniendo en cuenta las dificultades que tuvo que sortear para acudir a la escuela. El teléfono móvil no deja de sonar. De Camboya llegan noticias preocupantes. “La corrupción echa por tierra mucho de nuestro trabajo. Los proxenetas quedan en libertad, y muchas chicas vuelven a la vida en los burdeles. Son muchas las dificultades a las que nos enfrentamos día a día”.

-         ¿Qué puede llevar a una familia a vender a sus hijas?
-         En Camboya la única ley que se cumple a rajatabla es la de la supervivencia. Todo el mundo lucha por sobrevivir y, en muchas ocasiones, no importan los medios que se utilizan para ello. Además, después de tres décadas de guerra, el país ha adquirido un clima de violencia que se manifiesta en todos los aspectos de la vida cotidiana y han cambiado los valores de la sociedad. En una ocasión  pregunté a una madre por qué había vendido a su hija, y me contestó que, como su marido le daba constantes palizas, había vendido a su hija para castigarlo. Además, la prostitución mueve muchísimo dinero, y hay familias que están dispuestas a vender a sus niñas para sacar tajada. Piense que el mío es un país pobre, y el dinero es el que manda. La llegada de Cascos Azules, desbordantes de testosterona, agudizó el problema y, ahora, además, se considera el país como un paraíso para los pederastas. La falta de educación se suma a todos estos factores.
-         ¿Cómo es la vida de una chica desde que es violada y vendida hasta que abandona la prostitución?
-         Generalmente sigue un patrón común. Tras la violación y la venta al burdel comienza la etapa de adiestramiento, en la que lo importante es destruir la autoestima de la chica para que se sienta culpable y para que piense que sólo es capaz de vender su cuerpo. Ese período de tiempo es el más duro. Se tortura a las chicas, se las obliga a recibir hasta quince clientes al día, y muchas de ellas viven confinadas. Cuando se hacen dóciles las dejan salir. A partir de ese momento, vuelven ellas al burdel por voluntad propia, puesto que se ha destruido la resistencia que podían oponer. Sólo cuando dejan de resultar atractivas, los burdeles prescinden de ellas, y se ven abocadas a otro infierno, el que forma la combinación de las ETS y del estigma. Muchas terminan prostituyéndose en parques, y mueren de forma prematura. Las víctimas de la esclavitud sexual lo son durante toda su vida.
-         Dice que el dinero se ha convertido en el ‘leit motif’ de muchos asiáticos, y que no hay nada que no tenga su precio. ¿Pueden las prostitutas que han progresado económicamente comprar su buen nombre y deshacerse del estigma ligado a la profesión?
-         En muchos casos sí. Nuestra sociedad está enferma y sólo muestra interés en el dinero. Las mujeres violadas y vendidas sufren las habladurías de la gente cuando vuelven a sus lugares de origen, generalmente una vez que han perdido el atractivo que tenían para los proxenetas. Y su vida es un infierno. Unas pocas, sin embargo, hacen dinero y pueden regresar sin ese estigma. Esos raros ejemplos llevan a algunas familias a vender a sus hijas con el propósito de lucrarse no sólo con su venta, sino también con las ganancias que se puedan derivar de la prostitución.
-         Resulta sorprendente que países del sudeste asiático valoren mucho la castidad de las mujeres, sobre todo a la hora del matrimonio, y que, a su vez, haya tantos hombres dispuestos a comprar sexo. ¿Diría que se trata de una contradicción o de hipocresía?
-         Sin duda es una hipocresía basada en la prepotencia del hombre frente a la mujer. Y se entiende sólo porque las mujeres son consideradas mera mercancía, propiedad de los varones. La virginidad tiene una importancia extrema. Cualquier hombre exige que su novia lo sea y quienes pueden, pagan por desvirgar a una chica, porque todavía piensan que eso les dará un poder especial, permitirá que mueran longevos, y hasta aclarará su tono de piel. Por no mencionar la creencia de que así no se contagiarán de sida. De ahí que muchos burdeles cosan en carne viva a las chicas para que parezcan vírgenes, y que el número de violaciones sea extremadamente elevado. Además, las características de la sociedad dificultan la denuncia de estos casos, en los que impera la ley del silencio. Me sucedió a mí y les pasa a miles de chicas. Cuando son violadas se sienten sucias y piensan que la culpa es suya, por lo que optan por callarse. Saben, además, que si hablan serán ellas las castigadas.
-         Muchos hombres se quejan de que sus mujeres no quieren mantener relaciones sexuales con ellos y que por eso acuden a las prostitutas, algo que parece no estar mal visto socialmente.
-         Hay una preocupante falta de educación sexual en Camboya y, en general, en los países de la región. Es un tema tabú y pocos saben realmente qué hacer. En una ocasión, una mujer me preguntó por qué no se quedaba embarazada. Al final, descubrí que todavía era virgen, y que creía que con el simple roce de las piernas era suficiente para concebir. Para quienes practican sexo, suele resultar traumático, sobre todo para las mujeres. El hombre no considera que la mujer tenga que disfrutar, por lo que no resulta difícil comprender que ellas no quieran hacerlo. Muchas mujeres saben perfectamente que sus maridos van con prostitutas, y algunas incluso lo aprueban. Se ven liberadas de esa carga.
-         Usted ha dado conferencias a grupos de hombres camboyanos sobre relaciones sexuales. ¿Cuál es la reacción?
-         En nuestra sociedad no se habla sobre sexo. Aún es más raro que lo haga una mujer frente a grupos de policías y militares como he hecho yo. Pero es necesario. Al principio teníamos miedo porque pensábamos que nos rechazarían, pero, al contrario, recibimos propuestas de todas partes para dar charlas multitudinarias en las que llegamos incluso a mostrar cómo utilizar los preservativos con un plátano. Les explicamos el origen de las enfermedades venéreas y cómo prevenirlas, y la necesidad de utilizar siempre protección. Muchas jóvenes prostitutas sufren continuas enfermedades de transmisión sexual (ETS) porque no pueden exigir el uso del preservativo. Si lo hacen, el cliente se queja y son torturadas. Lo que pretendemos es que los hombres sean conscientes de que ellos también corren riesgos.
-         Su historia está repleta de violencia. No recuerdo cuántas violaciones describe en el libro, pero son muchas. Lo que más sorprende es que habla de ello como algo natural.
-         Yo diría que, ahora mismo, la noche de bodas de casi todos los matrimonios constituye, en realidad, una violación. La mujer no tiene ni idea de lo que supone el sexo, mientras que el marido, que ha acudido a los burdeles, sí. Y es muy común el uso de la fuerza en ese primer contacto y en sucesivos. Las madres les dicen a sus hijas, “la primera noche, quédate callada y no te muevas, y deja que tu marido haga lo que quiera contigo”. Antes me parecía algo normal, pero ahora lo considero una violación. Además, el número de violaciones fuera del matrimonio aumenta cada día, y en especial las que se hacen en grupo. La importancia que se le da a la virginidad hace que sean muchas las niñas violadas. Es algo arraigado en la cultura y se tardará mucho en cambiar esa mentalidad.
-         En occidente se suele culpar al turismo sexual de las dimensiones que cobra el problema de la prostitución y de la esclavitud sexual en Asia. ¿Qué papel cree que juegan los turistas sexuales?
-         El problema reside en nuestra sociedad y en nuestros valores. El turismo sexual existe pero tiene una importancia residual, que los periodistas se encargan de enfatizar para ligar el problema con su público. Eso crea un efecto boomerang porque, aunque los medios de comunicación escriben sobre el tema para denunciarlo, lo que consiguen de rebote es hacer publicidad y dar ideas a los depravados. Tenemos que concentrarnos en luchar contra la demanda, en todos los frentes posibles. Si no hay demanda, no habrá prostitución.
-         ¿Cree que la prostitución debería ser ilegal?
-         No debería ser ilegal si eso conlleva castigar a quienes la ejercen. Tampoco estoy de acuerdo con la legalización porque eso supondría regularizar la violencia contra las mujeres. Yo me considero abolicionista. Hay que luchar contra las mafias que explotan a las chicas y contra los clientes que hacen uso de ellas. Un buen ejemplo es lo que sucede en Alemania y en Holanda, donde se ha legalizado la prostitución. Si nos fijamos, veremos que la gran mayoría de las mujeres que trabajan vendiendo su cuerpo no son ni alemanas ni holandesas, sino americanas, de países del este y asiáticas. Si se les pregunta, la gran mayoría no quiere dedicarse a ello, y lo hacen por otro tipo de razones ligadas, en general, a la necesidad económica y al uso de la violencia. ¿Qué ha traído de positivo la legalización?
-         En los países del sudeste asiático hay leyes que condenan el proxenetismo, sin embargo no parecen obtener ningún resultado. ¿Por qué?
-         Es fácil redactar leyes cuyo contenido agrada a la comunidad internacional y así seguir recibiendo las ayudas de muchos países. Ese dinero pasa por manos sucias que se benefician de él, y nadie cuida que las leyes se lleven a la práctica. Eso es lo que nosotros denunciamos desde AFESIP. Tratamos de que se implementen la normas del código penal, pero la corrupción llega a las esferas más altas y, generalmente, nuestro trabajo no da frutos en ese aspecto. De momento, aunque no consigamos encarcelar a los culpables, nos sentimos muy orgullosos de poder salvar a miles de niñas, a las que no sólo sacamos de los burdeles, también les proporcionamos ayuda psicológica y la formación necesaria para rehacer sus vidas con otras profesiones.
-         Ha pasado más de una década desde que escapó de la esclavitud sexual, y ha seguido trabajando activamente en este campo. ¿Qué ha cambiado en Camboya desde entonces?
-         Si le soy sincera, nada ha cambiado para bien en la práctica, aunque hemos conseguido avances en el aspecto teórico, en el legislativo. Un buen ejemplo es la ley de violencia de género aprobada por nuestro gobierno. Antes, los maridos podían pegar a sus mujeres y la ley estaba de su parte, pero nuestros esfuerzos han conseguido que esta actitud pase a estar penada desde hace un año. Ahora estamos impulsando un debate político para cambiar la Constitución e impedir la poligamia. Lo conseguiremos, pero, como he dicho, el problema real reside en la puesta en práctica de estas normas teóricas. Es un proceso duro y lento que tiene como objetivo final la apreciación del rol de la mujer en la sociedad.Esta es una carrera de obstáculos que no sabemos si vamos a ganar. Sí, estoy cansada. Soy humana y, como todos, tengo un límite de paciencia y de aguante. Muchas veces me siento deprimida, otras me asalta la ira. Vivo amenazada, han llegado incluso a ponerme una pistola en la sien, y eso no es agradable. Pero no por mí, sino por mis hijos y por mis colaboradores.
-         A pesar de ello continúa su cruzada contra la esclavitud sexual.
-         Supongo que es algo que no puedo evitar, aunque haya muchas ocasiones en las que no encuentre sentido a esta lucha. Al final, siempre pienso que el sacrificio de mi vida no será en vano si con él consigo salvar otras vidas y cambiar algo en la región. Ese es el sentido de mi vida. Me he convertido en la madre o la hermana de cientos de chicas que me dan la fuerza para seguir adelante. Además, quiero sobrevivir para que AFESIP pueda continuar su labor, porque me temo que, si desaparezco, la organización se desvanecerá conmigo. Ahora hemos abierto sedes en Tailandia y Laos, y espero que en algún momento se vean los resultados.
-         A pesar de todo, no pierde la esperanza.
-         No, no la pierdo. No porque piense que yo conseguiré cambios significativos, sino porque creo que otras pueden continuar mi labor cuando yo no esté y lograr un cambio sustancial en esta situación.
-         ¿Qué se ha de hacer para lograrlo?
-         En primer lugar hablar, dialogar mucho. Involucrar a la prensa para que difunda valores equitativos que nos permitan modernizar nuestras costumbres y nuestra mentalidad. Es necesario también que la comunidad internacional se involucre, y exija saber dónde ha acabado el dinero que se envía a los gobiernos de países en vías de desarrollo, ayudando con ello a que se alivie la pobreza crónica que sufren. Y, sobre todo, mejorar los niveles de educación, para que aprendan a  liderar una transformación duradera.
-         Después de lo que ha vivido, ¿es capaz de confiar en alguien?
-         Lo intento, pero he sufrido tantas decepciones que ya me resulta imposible. Es mucho el dolor que llevo sobre mis hombros, y me protejo de él desconfiando de la gente.
-         ¿Cómo ha cambiado su forma de pensar el haber vivido en Francia y el estar en este momento entre dos mundos?
-         Eso ha supuesto un choque duro para mí. Ahora me siento de ninguna parte. Mis ideas no son las de una camboyana, de ahí que pueda introducir novedades en nuestra sociedad, pero tampoco son las de una francesa. Hay que tener en cuenta que no soy una jémer (mayoría étnica en Camboya) sino que procedo de las montañas, lo cual todavía hace que mis sentimientos sean más confusos.
-         Critica en ocasiones a quienes donan dinero y se desentienden. ¿Cree que los occidentales hacemos donaciones para sentirnos mejor con nosotros mismos y prestar menos interés por la solución de los problemas?
-         En general, sí. Me sorprende que muchos donantes se nieguen a visitar nuestros proyectos, aunque tengan tiempo para ello. Suelen decirme, “ya te damos dinero, ¿qué más quieres?”. Para mí, es tan importante involucrarse económicamente como emocionalmente. De hecho, esto último es vital para las chicas a las que rescatamos. Necesitan ver que la gente está con ellas y que reciben su cariño. En el caso de  las organizaciones y empresas que nos ayudan económicamente, lo que realmente hacen es utilizarme para ganarse un buen nombre, no es altruismo. Ligan mi figura con sus siglas y, en el fondo, lo hacen por una estrategia empresarial, para explotar la sensibilidad del ciudadano de a pie. Eso me duele. En ocasiones, organizaciones de cuya honestidad dudamos nos ofrecen donativos. Si no estamos seguros de que se trata de dinero limpio, no los aceptamos.

lunes, septiembre 20, 2010

UN DOCUMENTAL QUE TODOS DEBERIAMOS VER

ZANA BRISKI

Zana Briski is an English artist (photographer, filmmaker) and activist.Briski's interest in photography began at age 10 After earning a master's degree at the University of Cambridge, Briski studied documentary photography at International Center of Photography in New York. In 1995, she made her first trip to India, producing a story on female infanticide. In 1997, Briski returned to India and began her project on the prostitutes of Calcutta's red-light district, which led to her work with the children of prostitutes.Briski has won numerous awards and fellowships including George Soros' Open Society Institute Fellowship, an Alicia Patterson Foundation Fellowship, a New York Foundation for the Arts Fellowship and the Howard Chapnick Grant for the Advancement of Photojournalism. Briski and co-director Ross Kauffman were awarded grants from the Sundance Institute, the Jerome Foundation, and the New York State Council on the Arts for Born into Brothels. Born into Brothels was the winner of the Best Documentary Feature at the 77th Academy Awards in 2005 Briski is the founder of the non-profit organisation Kids With Cameras.

References

www.zanabriski.com

http://www.kids-with-cameras.org/bornintobrothels/

http://www.kids-with-cameras.org

sábado, septiembre 18, 2010

BROKEN SAINTS

BROKEN SAINTS


Broken Saints is the winner of various awards including:
  • 2001 Pixie Award Winner: Best Website that Incorporates Motion
  • Flash in the Can 2002: People's Choice Award
  • Flash Forward 2002: People's Choice Award & Best Cartoon
  • Netfestival Brazil 2003: People's Choice Award
  • 2003 Audience Award at the Sundance Online Film Festival.
  • 2004 Horizon Interactive Awards: Best in Show
  • Telefilm Canada Grant Award 2004
  • 2005 Annual Rue-Morgue Awards: Most Innovative Concept
  • 2005 Canadian New Media Awards: Producer of the Year (Brooke Burgess)

sábado, septiembre 11, 2010

LAS RELACIONES DEL SELF

EL EFECTO LUCIFER O LOS TRANCES HIPNOTICOS DEL MAL


Entrevista a Philip Zimbardo, autor de "El Efecto Lucifer"

¿Por qué los chicos "buenos" hacen cosas malas?

Por   Myriam López Blanco
A finales de los años 40, dos chavales flacos compartieron clase en un Instituto del Bronx, el James Monroe, de Nueva York. Ambos eran hijos de inmigrantes. Uno de ellos, de judíos de Europa del Este; el otro, de sicilianos. El judío era "el listo". Su nombre: Stanley Milgram. El italiano era "el popular". Su nombre: Philip Zimbardo. Ambos se criaron en un gueto donde muchos de sus amigos acabaron formando parte de bandas callejeras, y coleccionando expedientes policiales. Y, casualmente, ambos dedicaron su vida a investigar por qué los chicos buenos hacen cosas malas. Sus experimentos conmocionaron al mundo. Desvelaron que las personas normales y corrientes son capaces de cometer los actos más crueles. Milgram murió a los 51 años, a causa de un infarto. Zimbardo dio su última clase magistral en la Universidad de Stanford hace un par de semanas. KINDSEIN ha entrevistado al doctor Zimbardo con motivo de la publicación de su último libro: "El Efecto Lucifer", que ya está entre los primeros en la lista de ventas de The New York Times.
Zimbardo, sin embargo, no había sido siempre el chico más popular de la clase, al contrario. En las entrevistas suele recordar que en su infancia fue víctima de todo tipo de discriminaciones, por parecer judío, negro, italiano y portorriqueño. Pero él cree que todo eso le preparó para ser un psicólogo social.
El año antes de llegar al James Monroe, por ejemplo, lo pasó en un instituto de California donde los alumnos le evitaban. En cuanto llegaba a una mesa de la cafetería, todos se levantaban y se marchaban. Después se enteró de que había corrido el rumor de que Zimbardo era de la mafia, por su origen siciliano y por venir de Nueva York. En el James Monroe, en cambio, era el más popular. ¿Por qué ese cambio? ¿Qué había pasado? Se preguntaban un día Zimbardo y Milgram. Ambos estuvieron de acuerdo en que no había dependido de su disposición sino de la situación. Años más tarde, el experimento de Migram sobre la obediencia y el de Zimbardo de la Prisión de Stanford demostraron que las situaciones sociales tienen un poder muy sutil para influir en el comportamiento de las personas, mucho más de lo que las propias personas somos capaces de imaginar.

En 1971, el Experimento de la Prisión de Stanford mostró que el anonimato, el aburrimiento y la conformidad pueden inducir el comportamiento sádico en estudiantes que, hasta ese momento, habían sido "normales".

KINDSEIN: ¿En qué consistió su famoso Experimento de la Prisión de Stanford?

Dr. Zimbardo: Fue mi intento para determinar qué ocurre cuando pones a gente buena en un lugar malvado: ¿Triunfa la humanidad, o la fuerza de la situación puede acabar dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis estudiantes de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente carcelario muy realista, una "mala cesta" en la que colocamos a 24 individuos voluntarios seleccionados entre estudiantes universitarios para un experimento de dos semanas. Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron una batería de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire, se decidía quién iba a hacer el papel de preso y quién el de guarda. Naturalmente, los prisioneros vivían allí día y noche, y los guardas hacían un turno de 8 horas. Al principio, no pasó nada, pero la segunda mañana los prisioneros se rebelaron, los guardas frenaron la rebelión y después crearon medidas contra los "prisioneros peligrosos". Desde ese momento, el abuso, la agresión, e incluso el placer sádico en humillar a los prisioneros se convirtió en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir a otros prisioneros en los siguientes cuatro días.
Chicos buenos y normales se habían corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó que la "mala cesta" tenía un efecto tóxico en nuestras "manzanas sanas". Nuestro estudio de dos semanas tuvo que parar antes de tiempo después de sólo seis días porque cada vez estaba más fuera de control.


KINDSEIN: ¿Cómo acabó el estudio?

Dr. Zimbardo: El quinto día del experimento, una estudiante recién doctorada de Stanford, Christina Maslach, vio cómo los guardas colocaban bolsas en las cabezas de los prisioneros y les hacían desfilar con las piernas encadenadas, como zombies, mientras los guardas les gritaban barbaridades. Maslach salió llorando. Había empezado a salir con ella, y me gritó: «No estoy segura querer tener algo que ver contigo si esta es la clase de persona que eres. Es horrible lo que estás haciendo a esos chicos». Esa doble bofetada en la cara fue la catálisis para que me diera cuenta de que el estudio había funcionado demasiado bien y de que esa poderosa situación me había corrompido también a mí. Paramos el estudio al día siguiente.

KINDSEIN: ¿De qué trata "El Efecto Lucifer"?
Dr. Zimbardo: En "El Efecto Lucifer" detallo por primera vez la cronología de los acontecimientos que tuvieron un efecto tan transformador sobre casi todo el mundo que estaba implicado. Creo que entenderlo nos pone en una mejor posición para apreciar lo que el Efecto Lucifer significa realmente.
"El Efecto Lucifer" es una celebración de la capacidad infinita de la mente humana para convertirnos a cualquiera de nosotros en amable o cruel, compasivo o egoísta, creativo o destructivo, y de hacer que algunos lleguemos a ser villanos y otros a ser héroes. Philip Zimbardo "El Efecto Lucifer"
Lo que mi investigación, junto con una gran cantidad de estudios psicológicos serios, ha revelado es el Poder de las Situaciones Sociales para llevar a mucha gente corriente, incluso buena, tanto niños como adultos, por el camino del mal.

KINDSEIN: Tres décadas después de su experimento en Stanford, han salido a la luz las imágenes de los abusos a prisioneros iraquíes cometidos en la prisión de Abu Ghraib por hombres y mujeres de la policía militar de Estados Unidos. Cuéntenos cuál fue su reacción al verlas.
Dr. Zimbardo: No me sorprendieron en absoluto. Yo había visto su paralelo en el sótano de Stanford, prisioneros desnudos, cabezas con bolsas, humillación sexual. Era un comportamiento inexcusable, pero no inexplicable. Paralelismos con Abu Ghraib
Mi sensación de que había similitudes enfermizas entre la prisión de nuestro experimento y cualquier prisión real en medio de una guerra controvertida. También se mencionó en las investigaciones de las causas de esta tragedia humana.

KINDSEIN: ¿Por qué eligió ese título para su libro?
Dr. Zimbardo: Lucifer fue el ángel favorito de Dios, fue expulsado del cielo al infierno por sus pecados de desobediencia, y se convirtió en el Diablo, Satán. Mi libro analiza transformaciones humanas de gente ordinaria, buena gente que es seducida por una serie de situaciones para deslizarse por la pendiente resbaladiza de la maldad.

KINDSEIN: Así que no sabemos quiénes somos.

Dr. Zimbardo: ¿Cómo podemos estar seguros de qué haríamos o dejaríamos de hacer en situaciones nuevas, diferentes de la que hemos encontrado hasta entonces? Desafío las nociones básicas de QUIÉNES creemos que somos, y lo bien que nos conocemos nosotros mismos y a otros durante nuestra vida.
¿Y cuál es nuestra capacidad de predecir lo que harían otros a los que creemos conocer bien cuando la presión de la situación les seduzca hasta el punto de violar principios morales o legales? Sólo nos conocemos nosotros mismos, a nuestra familia y amigos, a partir de pequeñas muestras de comportamiento en un número limitado de situaciones, en las que a menudo todos estamos jugando papeles concretos.

Cuando tenemos la libertad de elegir las situaciones en las que entramos o que evitamos, normalmente nos dirigimos a las familiares, seguras, cómodas, donde nuestros hábitos aprendidos nos permiten desenvolvernos bien.

KINDSEIN: ¿Qué ocurre cuando nos empujan a situaciones completamente nuevas?

Dr. Zimbardo: Entonces, los viejos hábitos o las características de nuestra personalidad ya no funcionan o no son relevantes y somos vulnerables a las fuerzas de la situación, tales como la dinámica de grupos para conformarnos, la dilución de la responsabilidad de nuestros actos, la deshumanización de otros, los sentimientos de anonimato y pérdida de necesidad de rendir cuentas, entre otros. Podemos entonces hacer cosas que nunca hubiésemos imaginado que pudiéramos hacer sin las influencias sociales de ese momento y lugar.

KINDSEIN: ¿De qué sirve saber que la mayoría de nosotros puede cometer actos tiránicos si la situación lo propiciase?

Dr. Zimbardo: Entendiendo las causas y los modos en los que la mayor parte de nosotros podemos acabar en las filas de los malos, también estamos en una mejor disposición para evitar esas situaciones, minimizar su impacto en nosotros, e incluso enfrentarnos y oponernos a ellas.

KINDSEIN: ¿Cómo podemos evitarlo?

Dr. Zimbardo: "El Efecto Lucifer" proporciona indicaciones para resistir influencias externas, no deseadas ni deseables, en nuestro comportamiento, y va más allá hasta describir cómo esa resistencia al mal puede ser Heroica. Propongo que cada uno de nosotros tiene la triple posibilidad de: ser pasivo y no hacer nada, volverse malos, o llegar a ser héroes. Yo admiro a los héroes cotidianos como personas normales que hacen cosas extraordinarias.
Ser un héroe tiene sólo unos cuantos elementos clave: actuar cuando otros son pasivos; ser menos egocéntrico y estar más preocupado por el bienestar de los demás y estar dispuesto a hacer un sacrificio personal para ayudar a otra persona, a una causa o a un principio moral.
He empezado a animar a la gente a pensar cómo podemos inspirar la "imaginación heroica" de nuestros hijos, animar su creencia de que ellos son héroes en espera, pendientes de que llegue la situación en que otros sean pasivos o se comporten mal, y en las que ellos irán por el camino menos trillado hacia el acto heroico. Al instilar esos pensamientos en nuestros niños, aumentará la probabilidad de que se comporten de manera heroica cuando llegue el momento en una situación determinada. Cuantos más jóvenes estén alimentando esa imaginación heroica, menos mal existirá en nuestro universo.

KINDSEIN: ¿Hay algún espacio para los niños en El Efecto Lucifer? ¿Cómo es la maldad en los más pequeños?

Dr. Zimbardo: Los niños no nacen malos, sino con plantillas mentales para hacer cosas buenas o malas dependiendo de las influencias del entorno, de los contextos de comportamiento en los que viven, juegan y trabajan. Los niños que crecen en guetos, en zonas de guerra, en familias maltratadoras, en las calles, o como milicias infantiles secuestradas por diversas fuerzas rebeldes, viven contextos muy distintos de los niños en entornos privilegiados, no porque tengan cerebros inferiores o personalidades patológicas, sino por las fuerzas negativas del entorno que actúan sobre ellos.

Incluso en ambientes menos hostiles, los niños buenos pueden empezar a hacer cosas malas por su grupo de amigos, que establece las normas para ser aceptados en el círculo mágico. Algunas veces eso consiste en molestar a otros niños, rechazarlos o incluso acosar a los que se etiquetan como diferentes, como inferiores; difunden rumores, pueden arruinar la reputación de otros niños permanentemente.

Una nueva forma de maldad infantil es el "ciberacoso"-- que consiste en poner mensajes en el web, sitios como My Space o Face Book, difamando a otros niños y niñas como "zorras", chivatos, homosexuales, etc. Este acoso anónimo envía el mal hacia el mundo sin que los afectados puedan defenderse. Hace poco, un niño se suicidó por culpa de esos insultos, y algunos padres han sacado a los niños del colegio y han tenido que enseñarles en casa. En mi opinión, es una forma de mal que hiere y perjudica a niños inocentes y sus familias, que deberían prevenir los que tendrían que regular esos sitios, pero también los profesores y supervisores que deben dejar claro que va a haber tolerancia cero para cualquier tipo de acoso.

KINDSEIN: ¿Cómo debería ser un ambiente escolar para que no aparezca el lado oscuro de los niños?

Dr. Zimbardo: La mayoría de los niños son buenos la mayor parte del tiempo, es tarea de los adultos crear entornos vitales en los que jueguen, estudien y trabajen en lo que desarrolle lo mejor de la naturaleza humana, a la vez que reducen la tentación de deslizarse por la peligrosa pendiente que lleva hacia las malas acciones.

KINDSEIN: ¿Algún mensaje final, para acabar? ¿Qué vendrá después de "El Efecto Lucifer"?

Dr. Zimbardo: Mi nueva misión en la vida, mi nueva llamada, apareció mientras escribía el último capítulo de Lucifer. Al volver a pensar sobre el concepto de Hannah Arendt de la "banalidad del mal" como un tipo de excursión temporal y localmente específica en el terreno del mal para cualquier persona normal, me di cuenta de que faltaba su contrapunto.

La "banalidad del heroísmo" describe a personas normales que se involucran en acciones extraordinarias de servicio a la humanidad —en particular, normalmente una situación que ocurre una vez en la vida. Como esos que hacen cosas monstruosas que parecen "terroríficamente normales", estos héroes ordinarios parecen "maravillosamente normales".

Mi posición es que la misma situación que puede detonar la "imaginación hostil" en aquellos que se convierten en agentes del mal puede inspirar la "imaginación heroica" por primera vez en cualquiera de nosotros.

Mi preocupación es cómo promocionar en nuestros niños esa imaginación heroica, conseguir que acepten el papel de "héroe a la espera" para una situación que llegará en algún momento de sus vidas cuando otros siguen sus caminos hacia el mal o hacia la indiferencia y, en lugar de eso, elijan actuar por otra persona o grupo o ideal sin pensar en su ganancia personal, ni siquiera el reconocimiento.

Debo creer que crear una generación de esos héroes normales es nuestra mejor defensa contra el mal, ya sea en el campo de batalla, en las prisiones o en las oficinas centrales de las empresas


FLORENCE AND THE MACHINE





"Cosmic Love"

A falling star fell from your heart and landed in my eyes
I screamed aloud, as it tore through them, and now it's left me blind

The stars, the moon, they have all been blown out
You left me in the dark
No dawn, no day, I'm always in this twilight
In the shadow of your heart

And in the dark, I can hear your heartbeat
I tried to find the sound
But then it stopped, and I was in the darkness,
So darkness I became

The stars, the moon, they have all been blown out
You left me in the dark
No dawn, no day, I'm always in this twilight
In the shadow of your heart

I took the stars from our eyes, and then I made a map
And knew that somehow I could find my way back
Then I heard your heart beating, you were in the darkness too
So I stayed in the darkness with you

The stars, the moon, they have all been blown out
You left me in the dark
No dawn, no day, I'm always in this twilight
In the shadow of your heart

The stars, the moon, they have all been blown out
You left me in the dark
No dawn, no day, I'm always in this twilight
In the shadow of your heart

FLORENCE AND THE MACHINE : PERSEFONE LIBERADA

viernes, septiembre 10, 2010


ALGO  MUY PODEROSO  SE ESTA DESPERTANDO   EL VIAJE  TRAE COMO  MISION LLEVAR RESPETO Y DIGNIDAD A  NUESTRO  CENTRO  PARA QUE ESTA PRESENCIA LLEVE SUS REGALOS A ESTE MUNDO ,  AFUERA  NOS ESPERA MUCHA OSCURIDAD PERO ESO ES PARTE DE NUESTRA JORNADA DEL HEROE 

FLORENCE AND THE MACHINE : PERSEFONE LIBERADA

FLORENCE AND THE MACHINE O EL ENCUENTRO CON UNA PERSEFONE LIBERADA



Una de las artistas mas impresionates que ha surgido en Inglaterra estos ultimos tiempos es para mi  Florence   una mujer que ha enfrentado la depresion , el suicidio de gente muy cercana a ella en su vida  en medio del arte  Florence    canta con una fuerza que estremece  su album Lung   es sencillamente impresionante , ella encarna  el arquetipo de la  mujer   Persefone que evoluciona y sale al encuentro de la primavera  trayendo los regalos del inframundo de Hades , me impresiona  la manera como canta  y expresa ese universo de simbolos y emociones donde la muerte  emerge y se encuentra con la vida en esa eterna danza  de amor cosmico . 

Felix 

martes, septiembre 07, 2010

THE JOURNEY

Poemas y Poetas para el Viaje : Mary Oliver

The Journey

One day you finally knew
what you had to do, and began,
though the voices around you
kept shouting
their bad advice --
though the whole house
began to tremble
and you felt the old tug
at your ankles.
"Mend my life!"
each voice cried.
But you didn't stop.
You knew what you had to do,
though the wind pried
with its stiff fingers
at the very foundations,
though their melancholy
was terrible.
It was already late
enough, and a wild night,
and the road full of fallen
branches and stones.
But little by little,
as you left their voices behind,
the stars began to burn
through the sheets of clouds,
and there was a new voice
which you slowly
recognized as your own,
that kept you company
as you strode deeper and deeper
into the world,
determined to do
the only thing you could do --
determined to save
the only life you could save.

~ Mary Oliver ~
(Dream Work)

sábado, septiembre 04, 2010

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Arte Terapia y Procesos de Resiliencia

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Arte terapia y Migracion

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ART THERAPY CONEXION CARACAS LONDRES SYDNEY

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viernes, septiembre 03, 2010

MUSICA PARA EL CAMBIO



Se dice que con la tercera sinfonía, Beethoven rompió con los esquemas tradicionales de las sinfonías de su época. Es una música para despertar no para entretener, que describe el proceso para la integración de la totalidad de nuestro ser en la tercera dimensión. El héroe no muere en la cima de su realización como ser humano, sino que se abre a un espacio interdimensional de ilimitada creatividad, siendo uno con la Esencia Suprema, para finalmente, "regresar" a construir una vida como Ser Humano Integral en la tercera dimensión.
La Tercera Sinfonía de Beethoven, Heroica, puede ser un vehículo para despertar a la conciencia única o del Ser Infinito e integrarla a la conciencia del Ser Finito, el Hombre Todo, como lo expresara Wagner en 1851; y como dice un escrito sobre esta obra: Beethoven le aporta a la humanidad el fuego divino de la inteligencia creativa.
El proceso descrito en la tercera sinfonía podría explicarse así: primero, la realización del Héroe en 3era dimensión (o lo que es lo mismo, la percepción de autorrealización en el mundo); segundo, el desprendimiento de esa vida, con todo el dolor que acarrea, que es como morir; tercero, en vez de morir, expande su conciencia, se abre a la posibilidad de vivir desde las potencialidades del Ser, desde la Fuente Original; cuarto, para finalmente expresar la inteligencia creativa en la tercera dimensión; logrando el estado de ser humano integral, donde lo divino y lo físico coexisten en unidad.

A continuación, el escrito de Wagner sobre la Tercera Sinfonía de Beethoven,tomado de internet, http://archivowagner.info/04l.html
Escritos y confesiones. Barcelona, 1975. Trad. de Ramón Ibero.
La Sinfonía Heroica, de Beethoven (1851)
Por Richard Wagner
La más significativa composición -la tercera sinfonía del maestro, la obra con la que inició una línea peculiarísima- no resulta tan fácil de entender en muchos aspectos, como su nombre permite sospechar y ello precisamente porque el título «Sinfonía heroica» lleva a pensar involuntariamente en una serie de relaciones heroicas representada, en un cierto sentido histórico-dramático, por composiciones. Quien se disponga a aprehender esta obra con semejante idea a priori, se verá, primero, confundido y, después, decepcionado, sin haber alcanzado, en verdad, un goce. Si, por lo tanto, me permito informar con la mayor brevedad posible de la idea general que yo mismo me he formado sobre el contenido poético de esta composición, lo hago llevado del sincero convencimiento de que la presente explicación de la «Sinfonía heroica» facilitará a no pocos oyentes una comprensión que por sí mismos sólo podrían alcanzar escuchando frecuentes y repetidas interpretaciones, de singular vivacidad, de la obra.
En primer lugar, el calificativo «heroica» se debe tomar en su sentido más amplio y, en ningún modo, referido únicamente, por ejemplo, a un héroe militar. Si entendemos bajo el concepto de «héroe» al ser humano en su absoluta totalidad, que posee, en suprema copia y fuerza, todos los sentimientos específicamente humanos -amor, dolor y fuerza-, habremos captado el concepto que pretende transmitirnos el artista en las arrebatadoras notas de su obra. Todas las plurales, complicadas sensaciones de una robusta, total individualidad llenan el espacio artístico de esta obra; una individualidad a la que nada humano es ajeno, sino que, por el contrario, contiene en sí misma todo lo auténticamente humano y lo manifiesta de forma que, tras proclamar sinceramente todas las pasiones más nobles, alcanza un remate que conjuga la más suave sensibilidad con la fuerza enérgica. El camino a este remate marca la dirección en esta obra de arte.
La primera parte comprende, como en un punto incandescente, toda las sensaciones de una naturaleza rica y humana en el afecto más inquieto, juvenilmente activo. Júbilo y dolor, placer y pesar, gozo y pesadumbre, sueños de esperanza y nostalgia, depresión y optimismo, osadía, entereza y un indomeñable sentimiento de dignidad se suceden y alternan tan apretada y continuamente, que, mientras todos sentimos estos sentimientos, ninguno de ellos consigue despegarse en forma apreciable de los demás, sino que nuestra atención se vuelve siempre y sólo a aquel que se nos manifiesta como el más sensible de los hombres. Y, sin embargo, todos estos sentimientos emanan de una única facultad fundamental y ésta es la de la fuerza. Esta fuerza, incrementada al infinito mediante todas las impresiones sensoriales e impulsada a la exteriorización de la abundancia de su esencia, es el impulso motriz capital de esta composición: hacia la mitad de la obra se crece hasta alcanzar una violencia destructora y en su arrogante proclama creemos descubrir ante nosotros a un aniquilador del mundo, a un titán que lucha con los dioses.
Esta fuerza aniquiladora, que nos llena de entusiasmo y horror, apuntaba hacia una catástrofe cuya grave significación se manifiesta a nuestra sensibilidad en la segunda parte de la sinfonía. El compositor reviste esta proclama en el atuendo musical de la marcha fúnebre. Se nos manifiesta un sentimiento traspasado de dolor, movido de gozoso llanto, en un lenguaje musical arrebatador: una tristeza grave, viril, se transforma, de queja, en suave emoción en recuerdo, en lágrima de amor, en elevación interior, en grito de emoción. Del dolor emana una fuerza nueva que nos embarga en un calor sublime: como alimento de esta fuerza volvemos a buscar instintivamente el dolor; nos entregamos a él hasta la consunción y el dolor; pero justamente aquí volvemos a recoger toda nuestra fuerza: no queremos morir, sino subsistir. No nos oponemos al dolor, pero lo soportamos en el palpitar robusto de un valiente corazón de hombre. ¿Quién sería capaz de expresar en palabras las sensaciones infinitas por plurales e indecibles, que van del dolor a la más sublime elevación y de la más sublime elevación a la más suave tristeza, hasta expirar en un pensamiento infinito? No cabe la menor duda, únicamente el compositor lo consiguió en esta pieza maravillosa.
La fuerza, a la que -domeñada por el profundo dolor propio- se ha quitado la arrogancia destructora, nos es mostrada en su valiente serenidad por el tercer tiempo. La salvaje impetuosidad en ella se ha convertido en actividad lozana, serena; ahora tenemos ante nosotros al hombre amoroso, alegre, que recorre, gozoso y alegre, los campos de la naturaleza, mira, sonriente, sobre las llanuras, hace sonar los jubilosos cuernos de cazador por encima de las alturas de los bosques; y todo lo que él siente en esto, nos lo transmite el maestro en la vigorosa, emocionante imagen musical, a través de la cual él mismo nos dice lo que opina de aquellos cuernos de cazador que proporcionan al hermoso, alegre y, al mismo tiempo, suave entusiasmo del hombre la expresión musical. En este tercer tiempo, el compositor nos muestra al hombre sensible por el lado contrapuesto a aquel otro por el que nos lo mostró en el segundo tiempo: allí, el hombre sufriendo profunda y fuertemente; aquí, el hombre activo, alegre y optimista.
Estos dos aspectos son recogidos por el maestro y agrupados en el cuarto y último tiempo, para mostrarnos, por último, al hombre todo, armónicamente unificado en sí mismo a través de sentimientos en los que incluso la idea del dolor se convierte en impulso de noble actividad. Este tiempo último es el bien logrado, homólogo, preciso e ilustrador del tiempo primero. Así como allí veíamos ora todos los sentimientos humanos confundirse en las más dispares manifestaciones, ora repelerse con saña por dispares, aquí, esta plural disparidad se conjuga en un broche que encierra armónicamente todos estos sentimientos y adquiere a nuestros ojos forma plástica, bienhechora. El maestro retiene, primero, esta forma en un tema simplicísimo que se nos muestra seguro y definido, y que, después, será capaz de seguir el proceso más inconmensurable, desde la delicadeza más tierna a la fuerza suprema. En torno a este tema, al que podemos considerar como sólida, viril individualidad, se someten y acoplan desde el inicio del tiempo todos los sentimientos más tiernos y blandos que se desarrollan hasta la proclamación del elemento puro, femenino, el cual, finalmente -galopando enérgicamente a lo largo de toda la pieza-, se manifiesta como el poder incontenible del amor, merced a una participación cada vez más intensa y extensa en el tema capital viril. Esta fuerza se abre, al final del tiempo, ancho curso hasta el corazón. Sigue el movimiento sin descanso y el amor se manifiesta en noble, sensible calma, empezando blando y tierno, creciendo luego hasta el entusiasmo arrebatador, para acabar apoderándose del corazón varonil todo hasta su más profundo cimiento. Aquí es donde, una vez más, este corazón manifiesta su idea del dolor de la vida: el pecho, henchido de amor, se inflama, el pecho, que comprende en su felicidad asimismo el dolor, toda vez que dicha y dolor, como sentimiento puramente humano, es uno y mismo sentimiento. El corazón palpita de nuevo y desprende ricas lágrimas de noble humanidad; sin embargo, de la tristeza embriagadora emana, atrevido, el júbilo de la fuerza, de la fuerza que se apareó con el amor y con la que el hombre todo nos grita proclamando, jubiloso, su divinidad.
Sólo en el lenguaje musical del maestro se podía hacer público lo indecible, que aquí la palabra tan sólo puede apuntar en el más riguroso aprisionamiento
Escrito para un concierto en Zürich, el 25 de febrero de 1851.