Aserradero
Hombre v1rus,
Colmillo depredador
Sierra inmensa,
Como me duelen tus mordidas
Dientes de metal odio
Tala hija de la no conciencia,
Aserradero
Cementerio de árboles
Guardianes del viejo y del nuevo
Tiempo
Maquina, presencia oscura
Trituradora de vida.
Miles de lunas y soles para criar al hijo vegetal
Por la madre fértil,
Acariciado por el espíritu del viento
Besado por el padre sol
Bañado de ternura por los mundos del agua,
Ser entrelazado por los seres del
Aire de la Tierra del Agua y del Fuego
Guardián con raíces centradas en la tierra,
Millones de pequeñas raíces
Convertidas en luz cósmico de las estrellas
Testigos silenciosas de la gran canc1on planetaria
Devoradas por el hombre antiguo
Cayendo en silencio,
Despedazados por el metal
devoradas por la ambición de lo inútil.
Tomado de mi poemario Trances
domingo, julio 08, 2007
sábado, julio 07, 2007
miércoles, julio 04, 2007
martes, julio 03, 2007
lunes, julio 02, 2007
sábado, junio 30, 2007
viernes, junio 29, 2007
Todos los seres Humanos tenemos increíbles mecanismos de autocuración todo el moderno enfoque de la Neurociencia y la neurobiología integrado al campo de la psiconeuroinmunologia nos hablan que detrás de todo Trauma Psicológico hay memorias Traumáticas que viajan a través de péptidos o moléculas de la Emoción para mi es emocionante el viaje humano a través de la curación el arte,el sentido del humor, la meditación, la relajacion, el contacto con los animales y la naturaleza , el poner en orden las relaciones con la familia y el entorno pueden activar poderosos mecanismos a través de nuestro sistema inmunológico .
Los Trances Hipnoticos De La Curacion.
Hay algo emocionate en la vida cuando asumimos nuestra Mision Personal y asumimos riesgos dejando el confort de lo conocido y saltando a lo desconocido es alli donde aparecen los mentores ,los guias el alma sigue en ese inmenso Vagavagar en busquedad del propia Grial para finalmente regresar a casa con los regalos del camino es entonces cuando nos convertimos en nuestro propio Rey con una vision que puede bendecir a nuestra propia Comunidad.
La Soledad es una poderosa fuerza que puede destruirnos si no estamos preparados para afrontarla sin embargo si la convertimos en nuestra aliada puede convertirse en una fuente de mucha plenitud ,soledad y crecimiento personal son aliados inseparables por el viaje de la curacion del alma por estos mundos de belleza y de Espanto.Rituales Hipnoticos para el Cambio.
miércoles, junio 27, 2007
Tory Amos :Entre el ridículo y la genialidad, siempre
Tori Amos nació en Carolina del Norte en 1963, hija de un pastor metodista y de una descendiente de Cherokees. Ambas tradiciones se fundieron en ella para dar lugar a una original simbología propia, que le ha valido no pocas críticas y no pocas burlas; Amos parece inmune a esos ataques, dispuesta a exponer sin ambages su particular visión de las cosas. Un detalle que los detractores no parecen querer admitir: la dama posee una inteligencia feroz, un enorme talento musical y un sentido del humor encantador.
Amos toca el piano desde los dos años y medio. Entre los cinco y los once fue entrenada, gracias a una beca, en el prestigioso Conservatorio Peabody en Baltimore (del que, por otra parte, fue expulsada amablemente -léase: no se le renovó la beca- debido a su marcada insubordinación musical, su amor por el rock y su libertad creativa); y creció con la música de Fats Waller, Nat King Cole, John Lennon y Jimi Hendrix. En uno de sus tantos sencillos incluyó su versión de "If Six Were Nine", de Hendrix, en la que toca el piano a través de un amplificador Marshall. También tocó la bella "A Case of You", de Joni Mitchell y "Strange Fruit", cuya intérprete más célebre fue Billie Holiday. Amos explica por qué Amos explica por qué se atrevió a recrear esas canciones: "Para mostrar que todo es posible, y permisible, para mí, como cantautora. Son mis raíces. Joni fue parte de mi vida desde el momento en que la oí. [...] Lo que Jimi Hendrix representó para mí era "sé todo lo que sos". Yo había idolatrado a Jesús y después fue Hendrix. No existe diferencia en términos de la fuerza del sentimiento. Y "Strange Fruit" está ahí porque eso es el Sur, donde nací y me crié y aquí experimenté esa clase de racismo directamente. Como mujer blanca en el Sur yo experimenté muchas formas de odio racial, muy profundamente, y mi abuelo también, debido a su ascendencia Cherokee. Entiendo muy bien la energía de esas tensiones raciales". Amos conoce a fondo la nociva ambigüedad sureña: su encanto y su perversión surcan de manera inquietante toda su música. "Las cosas huelen tan deliciosas en el horno," explica, "los perezosos días estivales y los grillos y las madreselvas y las magnolias, los rododendros. No querés ver cuán crueles las personas están siendo unas con otras. Es mucho más duro porque están como en una pintura impresionista, así que todo está como silenciado, aunque se encuentra escandalosamente roto. Se parece mucho a las relaciones. Todo da la sensación de ser muy hermoso y luego podemos hacernos cosas los unos a los otros que están muy lejos de ser bellas."
A su temprano retiro de la música clásica le siguieron años de interpretación de standards de Gershwin en un piano bar gay de Washington D.C.. En los '80, dejó el opresivo entorno familiar (que la enfrentó definitivamente al patriarcado cristiano y a una de sus obras más traumáticas: la supresión del sexo en la mujer), se mudó a Los Angeles, abandonó el piano y formó una banda de metal, Y Kant Tori Read (una deformación de "Why can't Tori read?", es decir, ¿Por qué Tori no sabe leer?), el único verdadero fiasco de la carrera de Amos. El grupo lanzó un disco lamentable a través de Atlantic Records. "El punto más bajo de mi carrera", admite Tori. "De niña prodigio a broma musical, en veinte años. ¿Cómo se concilian ambas cosas?". Herida por las críticas, decidió volver al piano a escribir las canciones que se convertirían en su primer disco solista, Little Earthquakes (que sería editado finalmente en 1992). En Atlantic todos estaban tan confundidos con el súbito cambio de dirección que decidieron enviarle el material a su distribuidora en el Reino Unido, Eastwest Records. En un departamento de Londres, Amos tocó sus canciones frente a Max Hole, ejecutivo de la compañía, y un devoto fan de Kate Bush, que la contrató inmediatamente. A los 27, finalmente Amos parecía haber encontrado su identidad musical, o al menos una pista firme. El debut, coproducido por Amos junto a Eric Rosse, es un interesante disco confesional con bellas melodías, uno de cuyos temas más conocidos es "Me and a gun", donde Amos narra las circunstancias de un secuestro y violación que sufrió a los 22 años. La traumática experiencia tuvo como resultado su participación en el proyecto RAINN, de ayuda a las víctimas de violaciones, abuso e incesto. Cuando en 1993 un tal Kurt Cobain editó el tema "Rape me" (Violame), la reacción de grupos similares a RAINN fue de inmediato rechazo, incluso a aceptar las regalías de la canción. La reacción de Amos fue más inteligente: "Hablé públicamente sobre el tema porque pensé que era muy claro de qué se trataba. [...] Es una canción desafiante. Pero lo más atemorizante para una víctima de violación es la expresión 'Violame'. Cuando la oí por primera vez rompí en un sudor frío, pero cuando superás eso te das cuenta de que lo que él está haciendo es enfrentar a la gente con el tema."
Amos toca el piano desde los dos años y medio. Entre los cinco y los once fue entrenada, gracias a una beca, en el prestigioso Conservatorio Peabody en Baltimore (del que, por otra parte, fue expulsada amablemente -léase: no se le renovó la beca- debido a su marcada insubordinación musical, su amor por el rock y su libertad creativa); y creció con la música de Fats Waller, Nat King Cole, John Lennon y Jimi Hendrix. En uno de sus tantos sencillos incluyó su versión de "If Six Were Nine", de Hendrix, en la que toca el piano a través de un amplificador Marshall. También tocó la bella "A Case of You", de Joni Mitchell y "Strange Fruit", cuya intérprete más célebre fue Billie Holiday. Amos explica por qué Amos explica por qué se atrevió a recrear esas canciones: "Para mostrar que todo es posible, y permisible, para mí, como cantautora. Son mis raíces. Joni fue parte de mi vida desde el momento en que la oí. [...] Lo que Jimi Hendrix representó para mí era "sé todo lo que sos". Yo había idolatrado a Jesús y después fue Hendrix. No existe diferencia en términos de la fuerza del sentimiento. Y "Strange Fruit" está ahí porque eso es el Sur, donde nací y me crié y aquí experimenté esa clase de racismo directamente. Como mujer blanca en el Sur yo experimenté muchas formas de odio racial, muy profundamente, y mi abuelo también, debido a su ascendencia Cherokee. Entiendo muy bien la energía de esas tensiones raciales". Amos conoce a fondo la nociva ambigüedad sureña: su encanto y su perversión surcan de manera inquietante toda su música. "Las cosas huelen tan deliciosas en el horno," explica, "los perezosos días estivales y los grillos y las madreselvas y las magnolias, los rododendros. No querés ver cuán crueles las personas están siendo unas con otras. Es mucho más duro porque están como en una pintura impresionista, así que todo está como silenciado, aunque se encuentra escandalosamente roto. Se parece mucho a las relaciones. Todo da la sensación de ser muy hermoso y luego podemos hacernos cosas los unos a los otros que están muy lejos de ser bellas."
A su temprano retiro de la música clásica le siguieron años de interpretación de standards de Gershwin en un piano bar gay de Washington D.C.. En los '80, dejó el opresivo entorno familiar (que la enfrentó definitivamente al patriarcado cristiano y a una de sus obras más traumáticas: la supresión del sexo en la mujer), se mudó a Los Angeles, abandonó el piano y formó una banda de metal, Y Kant Tori Read (una deformación de "Why can't Tori read?", es decir, ¿Por qué Tori no sabe leer?), el único verdadero fiasco de la carrera de Amos. El grupo lanzó un disco lamentable a través de Atlantic Records. "El punto más bajo de mi carrera", admite Tori. "De niña prodigio a broma musical, en veinte años. ¿Cómo se concilian ambas cosas?". Herida por las críticas, decidió volver al piano a escribir las canciones que se convertirían en su primer disco solista, Little Earthquakes (que sería editado finalmente en 1992). En Atlantic todos estaban tan confundidos con el súbito cambio de dirección que decidieron enviarle el material a su distribuidora en el Reino Unido, Eastwest Records. En un departamento de Londres, Amos tocó sus canciones frente a Max Hole, ejecutivo de la compañía, y un devoto fan de Kate Bush, que la contrató inmediatamente. A los 27, finalmente Amos parecía haber encontrado su identidad musical, o al menos una pista firme. El debut, coproducido por Amos junto a Eric Rosse, es un interesante disco confesional con bellas melodías, uno de cuyos temas más conocidos es "Me and a gun", donde Amos narra las circunstancias de un secuestro y violación que sufrió a los 22 años. La traumática experiencia tuvo como resultado su participación en el proyecto RAINN, de ayuda a las víctimas de violaciones, abuso e incesto. Cuando en 1993 un tal Kurt Cobain editó el tema "Rape me" (Violame), la reacción de grupos similares a RAINN fue de inmediato rechazo, incluso a aceptar las regalías de la canción. La reacción de Amos fue más inteligente: "Hablé públicamente sobre el tema porque pensé que era muy claro de qué se trataba. [...] Es una canción desafiante. Pero lo más atemorizante para una víctima de violación es la expresión 'Violame'. Cuando la oí por primera vez rompí en un sudor frío, pero cuando superás eso te das cuenta de que lo que él está haciendo es enfrentar a la gente con el tema."
Tory Amos y su Mundo.
El notable éxito del debut le aseguró la libertad creativa: de ahora en adelante, nadie se atrevería a contradecirla. Porque, como escribió un cronista, "Debajo de su imagen de chica que está en la Luna, se esconde una guerrera galáctica." Tori Amos sabe lo que quiere, y va a por ello. Y no sólo eso: todo lo que hace tiene mucho éxito. Su numeroso público se compone de desheredados, inadaptados varios, adolescentes necesitados, y nerds, por los que Tori tiene un gran cariño. "Era bastante nerd en el secundario", recuerda. "Nunca me integré, pero me tenían un poco de respeto porque tocaba en bares. Y me llevaba muy bien con las minorías. Nunca me cayeron bien los soberbios. Tengo mucho tiempo para dedicarles a todos los nerds del mundo, los que no se ratean. Me juntaba con los fanáticos de la ciencia... Saben cómo volar cosas en pedazos! No hay nada más cool que eso." Mucho se ha dicho y escrito sobre los temas tabú (masturbación, violación...) que Amos trata en sus canciones y sobre la peculiar forma en que lo hace (entre la devastadora, escandalosa, claridad y una oblicuidad indescifrable); tanto parecen perturbar sus narraciones que a menudo los analistas se detienen en las palabras y olvidan escuchar la música. Pero si debe dar su opinión sobre la poco pudorosa exposición del dolor por parte de los músicos de su generación, un regodeo sin fin en la desdicha del que ha sido declarada culpable más de una vez, Amos dirá: "Nuestra generación ama su dolor, promoverlo y venderlo. He sido parte de eso, me guste o no. [...] Pero yo no estoy diciendo que estamos todos arruinados, que soy una víctima. Mi mensaje es: sé tu propio maestro, podés tomar el control. Quiero decir, no importa cuánto dolor personal sienta un artista, por Dios, esto no es Ruanda. Yo creo honestamente que para muchos de los chicos que cantan sobre el dolor, es una elección. Se quedan pegados a eso, y se vuelven poderosos como reyes del dolor. [...] Hay ciertos artistas que dependen del hecho de que su público no se respete a sí mismo y se sienta impotente. Obviamente no estoy hablando de gente como Kurt Cobain, que estaba genuinamente enfermo, un maníaco depresivo. No estoy calificada para hablar de lo que le pasó. Estoy hablando del culto al estar hecho mierda, la forma en que el dolor se ha convertido en algo popular en el rock". Para la grabación de su segundo disco, Under the Pink, de 1994, Amos alquiló una hacienda de 150 años en Nuevo México, en la que trabajó nuevamente junto al productor Eric Rosse y sesionistas como Steve Caton, George Porter Jr., Carlo Nuccio y Paulinho Da Costa. El resultado de esas agitadas sesiones (en las que participó como invitado el músico Trent Reznor) es un disco más complejo tanto musicalmente como en la variedad de sentimientos e ideas que despliega en sus doce intensos temas. "Pretty Good Year", "Waitress" y "Bells for Her" son excelentes muestras de lo que la pelirroja pianista es capaz de lograr. "Bells...", por ejemplo, fue grabada y compuesta al mismo tiempo, y Amos tuvo que copiar la letra al terminar para saber de qué había estado hablando. El resultado es único. Como puede escucharse en Under the Pink, Amos se enfrentó sin problemas a la dura tarea de darle una continuación a un debut exitoso: "[La gente me preguntaba] '¿Qué vas a hacer después de Little Earthquakes?' Bueno, voy a hacer lo que hice antes de Little Earthquakes, que es lo que he hecho desde que tenía dos años y medio: escribir canciones. Ahora, a veces me pongo pantalones imitación serpiente y spray para el pelo, como con Y Kant Tori Read. Paso por diferentes fases en las que no estoy deseosa de enfrentar las cosas o en las que sí lo estoy. Pero no hay un fin para el proceso creativo. Lo que no sucede en nuestra industria: hay un punto alto, después está el final, en lugar de eso, yo estaré todavía escribiendo en mi living si estoy sola o si viene alguien. Aún voy a estar haciéndolo." Esa relación simbiótica y obsesiva con la música es la responsable de la inusual intensidad que puede hallarse en cualquiera de los discos solistas de Amos, y en Under the Pink en particular la fértil relación está en todo su hechizante esplendor. En 1996, Amos se fue a grabar a Irlanda, país con una abundante y bella mitología que le va como anillo al dedo a la cantante. Más tarde, las canciones fueron mezcladas en un castillo en las afueras de Surrey, Inglaterra. El trabajo fue bautizado como Boys for Pele, en honor a la diosa hawaiana de la destrucción y de la creación a quien le son sacrificados hombres jóvenes arrojándolos a su volcán. Las 14 canciones principales del disco simbolizan las 14 partes del cuerpo del dios egipcio Osiris, recolectadas, en el mito, por la diosa Isis. ¿Demasiada mitología? En una entrevista que otorgó durante la mezcla del disco, Tori declaró: "Pienso que no vale la pena conocer a la gente que es incapaz de creer en las hadas. Neil Gaiman [creador del comic Sandman], cree que las hadas son más que cool. Han trascendido eso. Yo creo que las realidades alternas te convierten en un buen escritor. [...] La gente habla sobre 'esa basura de los unicornios' sin darse cuenta de que esa 'basura de los unicornios' era un código secreto por el que millones de personas murieron. Las mafias podrían aprender algunas cosas. Si no obedecías la línea católica en esa época, entonces eras un hereje. Yo estoy intentando reconstruir algunas de esas falsedades."
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