domingo, octubre 01, 2017

AMO MI EXILIO

Amo mi exilio
“ Amo mi exilio, es la  entrada correspondiente al 28 de agosto de 1989 de los escritos autobiográficos de la pensadora española María Zambrano.

Hay ciertos viajes de los que sólo a la vuelta se comienza a saber. Para mí, desde esa mirada del regreso el exilio que me ha tocado vivir es esencial yo no  concibo la vida sin el exilio que he vivido. El exilio ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida pero que una vez que se conoce es irrenunciable. confieso Porque hablar ciertos temas no tiene sentido si no se dice la verdad Confieso que me ha costado mucho trabajo renunciar a mis  cuarenta   años de exilio mucho trabajo, tanto que, sin ofender , al contrario , reconociendo la generosidad con que Madrid y que toda España me arropado con el cariño que me ha encontrado en tanta gente ,de vez en cuando no duele ,no .no es que no duela ,es una sensación como de quien ha sido despellejado, como San Bartolomé ,una sensación ininteligible , pero  que es.

Creo que el exilio es una dimensión esencial de la vida humana pero al decirlo me quemo  los labios porque yo quería que no volviese a ver exiliados, sino que todos fueran seres humanos y a la par cósmicos , que no se conocieron exilios, es una contradicción que le voy a hacer ,amo me exilio , será porque no lo busqué porque no fui persiguiéndolo, no lo acepté y cuando se acepta algo de corazón ,porque si , cuesta mucho renunciar a ello.



Yo he renunciado a mí  exilio y estoy feliz, y estoy contenta: porque  eso no me hace olvidarlo, sería como negar una parte de nuestra historia y de mi  historia. Los cuarenta  años de mi exilio no me los puede devolver nadie, lo cual hace más hermosa la ausencia del rencor ,mi exilio está plenamente aceptado pero yo  al mismo tiempo   pero yo ,al mismo tiempo ,no le pido ni deseo a ningún joven que lo entienda , porque para entenderlo tendría que padecerlo, y yo no puedo desear a nadie que sea crucificado .

En mi exilio como en todos los exilios de verdad , hay algo sacro , algo inefable ,el tiempo y las circunstancias en que me ha tocado vivir y a lo que puedo renunciar .Salimos del presente para caer en el futuro desconocido pero sin olvidar el pasado como nuestra alma está cruzada  sedimentos  de siglos, son más grandes las raíces de las ramas que ven la luz.  Es la obra del amanecer trágica y de aurora en que en que las sombras de la noche comienzan a mostrar su sentido y las figuras inciertas comienzan a desvelarse ante la luz .La hora de la luz en que se congregan pasado y porvenir

jueves, septiembre 28, 2017

LA FUERZA DE LA VULNERABILIDAD


EL PODER DE LA VULNERABILIDAD 

Con la llegada de la primavera ha caído mis manos el libro de Brene Brown traducido al español  como  El poder de la vulnerabilidad por la editorial Urano. Un  libro que  plantea la vulnerabilidad como una experiencia base para la innovación el cambio y la  creatividad en constrate con el concepto de  debilidad  como  la incapacidad de manejar una herida lo que es  un concepto novedoso porque desmonta una serie de mitos que están relacionados con el tema de la vulnerabilidad y ella plantea en su trabajo de investigación que como esto  ha llevado a generaciones de personas alrededor del mundo a desarrollar vergüenza, culpa, frustración, dolor, perdida y sufrimiento que se puede transformar posteriormente en  enfermedades mentales que incluso pueden pasar de  generación en generación. El punto en este aspecto es cómo podemos encontrar nuevas habilidades y  recursos para relacionarnos con nuestra propia vulnerabilidad y aceptando que la vida en sí es vulnerable y vivimos en un mundo  continuamente cambiantes donde los seres humanos nos transformamos  y vivimos en una  serie contextos cada vez más complejos. Con la llegada  de esta primavera  bienvenida  la lectura de  este interesante libro.

Félix Gómez, Sídney 2017

miércoles, septiembre 27, 2017

El Poder de la vulnerabilidad Brené Brown en TEDHouston

HIPNOTERAPIA BREVE

Apuntes  de Hipnoterapia Breve
27 de septiembre


Un cliente  viene a la sesión  con ansiedad  la cual  evalúa 9/10. Para  esta sesión use sonidos de una cascada de agua con música de flauta  y el trabajo ideo motor  con arcilla. Una primera parte previa a una inducción de relajación hipnótica  modelo con sus manos su ansiedad, una vez modelada use inducciones hipnóticas  para  trabajar recursos personales que finalmente  fueron  expresados  en la arcilla. La  fase intermedia de la sesión consistió  en   dejar  que los recursos  se “tragaran” la ansiedad  fusionando ambas representaciones y  creando una inducción hipnótica para  conectar  el  inconsciente  creativo  con recursos y posibilidades  para  iniciar una relación generativa  con la ansiedad del cliente. La parte final de la sesión consistió en una vez  disminuida los niveles de  ansiedad  a 2/10    se usó un puente a futuro para  visualizar  mejores mecanismos de afrontamientos  y resiliencia  para los próximas semanas en la vida del cliente.

Felix Gomez,  copyright 2017 


domingo, julio 23, 2017

NEW AGE


INTELIGENCIA SOCIAL

SUTHERLAND 2 SURF 2017
Una Carrera  icono  al sur de Sídney
Por  Félix Gómez, M.D

Hoy  domingo 23 de julio  se corrió  el clásico  Sutherland  2  Surf (carrera  anual al sur de Sídney )y este es el quinto año que corro  los 11km del, un hermoso recorrido donde personas de todas las edades salen a correr, caminar y disfrutar  . Una comunidad que hace deporte  y que se desarrolla intelectualmente   desarrolla altos de niveles de organización  como este evento donde hay voluntarios que generosamente  invierten su tiempo coordinado con la policía y el servicio de ambulancias permiten  integrar  una experiencia donde la comunidad crece  . Las sociedades  como los individuos  desarrollan sus propios mecanismos  de resiliencia, crecimiento y  recursos. El deporte es una práctica que permite creer  rituales sociales de convivencia y de reconocimiento y es una hermosa manera de conectarnos con una inteligencia social  que puede mejorar nuestra salud física  y mental.




FUGAZI

miércoles, julio 12, 2017

BRUCE SPRINGSTEEN 2017

Unas semanas antes de Acción de Gracias, un soleado día de finales de otoño resplandece sobre el centro de Jersey. La temperatura de quince grados me anima a entrar en el garaje para poner en marcha mi moto y aprovechar los últimos coletazos de buen tiempo para dar una vuelta. Me dirijo al sur hacia Manasquan Inlet. Una gran tormenta ha azotado durante dos días la costa oriental, arrastrando las aguas del océano hasta las dunas herbosas del borde del paseo marítimo y llevándose consigo una porción significativa de mi antigua playa de vuelta al mar todavía revuelto y encrespado. El embarcadero por el que, en las oscuras noches de finales  del verano, mi hermana y yo caminábamos cautelosamente de puntillas está cubierto ahora por unos diez centímetros de arena mojada sobre negras rocas, lo que convierte en una pequeña aventura avanzar con botas de motorista por su irregular superficie.
Aquí, en noviembre, el sol se pone por el lado sudoeste –Point Pleasant– de la ensenada, desenvainando y esgrimiendo una espada resplandeciente hacia el norte, a través de las grisáceas aguas de la ensenada, hasta llegar a la parte de Manasquan. Aquí me encuentro ahora, sentado en el embarcadero, justo en la punta de dicha espada. Mientras las olas lamen las rocas bajo los tacones de mis botas, esa espada se quiebra en esquirlas de luz dorada bajo las aguas, fragmentándose en pequeños soles, microcosmos de la fuente divina que da vida a nuestro planeta.
Aquí me encuentro entre amigos conocidos y desconocidos, me siento acogido. Somos todos partes del mismo paisaje. Una bienintencionada jauría de niños en edad escolar, viejos con sus detectores de metales, perros, surfistas, pescadores, gentes de Freehold que tienen en Manasquan su salida al mar, los chicos tras los mostradores del Carlson’s Corner, los incontables extraños que se quedan en sus coches, en fila de cara a la ensenada. Al otro lado de alguna de esas ventanillas podría estar sentado el alegre y desconcertado fantasma de mi viejo, soñando con otra vida en otro lugar, cualquier lugar, muy lejos de toda la bondad que nos deparó y de sus hermosos tesoros.
 Ahora este es mi sitio, otra pequeña herencia agridulce. Mientras el sol se oculta entre una masa de nubes de color gris azulado, enciendo el motor de mi moto, me pongo y me sujeto el casco, me protejo el rostro con mi bufanda, me despido con gesto teatral y salgo del pequeño pueblo de Manasquan para incorporarme al tráfico de las cinco de la tarde en la Ruta 34. El sol ya se ha puesto y llega la fría noche. En un semáforo, me subo la cremallera de mi chaqueta de cuero hasta el cuello, noto el tacón de la bota sobre el caliente tubo de escape con envoltura aislante de mi V-twin, que deja un rastro de goma quemada y despide una vaharada de humo azulado que asciende en espiral hacia el fresco aire otoñal.
El semáforo cambia a verde y la carretera crepita y retumba bajo mis pies mientras voy sorteando los puntos de la autopista donde el alquitrán se ha expandido con el calor del verano y luego, al enfriarse, ha dejado crestas irregulares, una serie de pequeños baches allí donde las placas de asfalto se encuentran. Retumbo, retumbo, retumbo… pop… retumbo, retumbo, retumbo… pop. Con cada «pop» salto sobre mi asiento, y de repente me remonto a los tiempos en que daba vueltas y más vueltas por el camino de pizarra azulada que rodeaba el convento de Santa Rosa, esperando, anhelando escuchar una vez más la voz de mi abuela llamándome al anochecer.
Escucho… pero esta noche el pasado se desvanece y solo existe la voz del presente hecha de chispas y pistones de combustión… fría y dulce mecánica. Avanzo entre el torrente de luces de la gente que vuelve de sus trabajos y cuyos coches pasan a escasos centímetros de mi manillar izquierdo. Me dirijo hacia el norte por la autopista hasta que el tráfico disminuye, y ya solo mi faro delantero ilumina la carretera y las rayas blancas… rayas blancas… rayas blancas… Mi alto manillar «cuelgamonos» hace que mis brazos se extiendan hacia fuera y se eleven a la altura de los hombros, exponiéndome más libremente a la fuerza del viento y su brutal abrazo, mientras mis manos enguantadas redoblan su agarre bajo el nuevo firmamento nocturno. El cosmos empieza entonces a centellear vivazmente en el crepúsculo sobre mí. Sin carenado, un vendaval de cien kilómetros por hora me golpea firmemente en el pecho, presionándome contra el respaldo de mi asiento, amenazando sutilmente con arrancarme de estos trescientos kilos de acero rodante, recordándome que los próximos instantes de mi vida no están garantizados… y también lo buenas que son las cosas, este día, esta vida, la suerte que he tenido, lo afortunado que soy.
Enfilo la salida de la autopista y me adentro por una oscura carretera secundaria. Enciendo las luces largas y escruto los llanos campos de las granjas por si aparece algún ciervo. Todo está despejado, y piso con fuerza el acelerador, me apresuro a volver a los cálidos brazos del hogar.


Springsteen, Bruce (2016-09-27). Born to Run (edición en lengua española): Memorias (Spanish Edition) . Penguin Random House Grupo Editorial España. Kindle Edition.

EL JEFE