miércoles, diciembre 05, 2007
lunes, diciembre 03, 2007
Como un Venezolano vivio el triunfo del NO desde Sydney Australia.
Hace una hora un pana venezolano me llamo a mi casa con su bebe de un mes llorando en sus brazos en medio de una emocional conversación a propósito de los resultados dados por el Gobierno de Chávez perdón por el lapsus ¡!! El Consejo Nacional Electoral (Que de arbitro tienen los que yo tengo de chino ósea NADA) cuando uno es inmigrante y ha estado viviendo ese enorme desafió como lo es hacerse un camino fuera de la tierra que nos vio nacer estos momentos por lo menos en mi caso y el de miles de Venezolanos nos dio una aliento y una gran alegría que se ha hecho colectiva de sabernos venezolanos con una clara identidad y el enorme desafió en los próximos tiempos de reconstruir y rehacer un país diferente y mejor. En mi estadía en Australia he aprendido amar mas a Venezuela sin dejar reconocer nuestras fallas y miserias empezando por las mías también he visto y he aprendido lo que hace mucho tiempo atrás me decía Manuel Barroso ( autor del libro La autoestima del Venezolano Democracia o Marginalidad Editorial Galac ) hay Venezolanos que no quieren a Venezuela para ellos el país es solo una mina y ellos son solo mineros en un campamento como decía Cabrujas para explotar y luego en el exterior despreciar el país que les dio aliento yo desde Australia sigo como la canción de Rubén Blades Caminando pero también preparándome ,creciendo, estudiando y trabajando para regresar y dar a mi comarca lo me ha dado ese es el sentido de mi viaje y hasta que nos volvamos a encontrar mi querida comarca que dios te siga sosteniendo a pesar de nosotros mismos sobre la palma de su mano.
Felix Gomez.
Sydney Australia
domingo, diciembre 02, 2007
jueves, noviembre 29, 2007
Los Trances Hipnoticos del Fundamentalismo

Revolución y crimen
Aníbal Romero
Miércoles, 28 de noviembre de 2007
Todas las revoluciones cometen crímenes. Lo que la diferencia es la disposición a proclamarles como necesarios u ocultarles como inconvenientes. Robespierre alabó la guillotina, Lenin exaltó la horca, Mao Zedong apeló al hambre y el Che Guevara reivindicó el paredón. En cambio, el revolucionario Hugo Chávez pretendió en sus inicios que su revolución sería "bonita". El proceso bolivariano ya lleva a cuestas varios crímenes, como los cometidos en Puente Llaguno, Caracas, en abril de 2002; mas el régimen ha hecho grandes esfuerzos para distorsionar la historia y convertirse de victimario en víctima. La revolución chavista ha procurado disimular su criminalidad revolucionaria. No obstante, esa situación está cambiando.
Cualquiera que haya visto y escuchado al Presidente venezolano en la televisión, el pasado día viernes 23 de noviembre, cuando se explayó durante cinco horas en agresiones, improperios, insultos y amenazas contra sus adversarios políticos, en uno de los episodios más degradantes protagonizados por un Jefe de Estado en el mundo entero, debe haber percibido que el proceso bolivariano ya está anunciando sin equívocos su verdadera vocación criminal. Si quien lee ahora estas líneas es renuente a creer lo que afirmo, le sugiero que vea en Internet la grabación o lea el texto de ese programa. Allí Hugo Chávez, además de demostrar que es indigno de la Presidencia de la República, puso de manifiesto su caída desde un pedestal original como redentor de una democracia herida, hasta el fondo del abismo que le ha transformado en un tiranuelo latinoamericano más.
Ni el engañoso barniz del Socialismo del Siglo XXI, ni las aspiraciones liberadoras, ni los llamados a la igualdad y la justicia social son ya capaces de esconder el naufragio de la imagen del líder y el incesante desmoronamiento de su proyecto político, dentro y fuera de Venezuela.
Cabe recordar que en 1999, cuando Hugo Chávez asumió la Presidencia del país, hubo un momento, pasajero pero real, durante el cual su figura mesiánica sumó el respaldo del 92% de los venezolanos entonces encuestados. ¡Noventa y dos por ciento! Un pueblo entero se volcaba de buena fe en la presunta dirección de una renovada esperanza. ¿En qué transmutó Chávez esa inmensa reserva de confianza y buena voluntad? ¿Qué pasó para que esa especie de héroe se hiciese lo que es hoy, un violento ser humano circunstancialmente poderoso, que escudado tras su poder incita al crimen contra los que se atreven a disentir de su rumbo político? ¿Qué pasó para que un líder que —muchos creyeron— llevaría a Venezuela a un futuro mejor haya acabado por entregar el país a Fidel Castro y atar nuestro destino al de un fracaso sangriento, como lo ha sido y es la revolución cubana?













