domingo, enero 20, 2008

El Mundo De Diane Ackerman.



El mundo es un manjar sabroso para los sentidos. En verano puede sacarnos de la cama el aroma dulce del aire que se cuela con un susurro por la ventana del dormitorio.El sol, jugando a través de las cortinas de tul, les da un efecto de moaré, y la tela parece estremecerse de luz. En invierno, uno puede oír el ruido de la madrugada de un cardenal arrojándose contra su reflejo en la ventana del dormitorio y, aun dormido, entender ese sonido, sacudir la cabeza con resignación, saltar de la cama .ir al estudio y dibujar la silueta de un búho o algún otro depredador en un papel, y después pegarlos en la ventana, antes de ir a la cocina y hacerse una taza de café aromatico, ligeramente acre.’

UNA HISTORIA NATURAL DE LOS SENTIDOS, Diane Ackerman, Ediciones Anagrama

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